En 2023 fui madre y, cuando me he dado cuenta, estamos en 2025. Ese mismo año arranqué como codirectora técnica y artística de IMAGINÀRIA, el Festival de Fotografía de Castelló. En 2024 me ofrecieron la dirección del Projecte Fragments, de la Unió de Periodistes Valencians, y tardé un milisegundo en aceptarlo. Desde esos puntos de partida, todo va avanzando.
Ambos proyectos comparten una estructura independiente, un fuerte vínculo con el territorio y un compromiso con las prácticas visuales críticas. En este doble frente se abren nuevas líneas de trabajo vinculadas a la mediación, la investigación, el comisariado y la producción de contextos para la imagen contemporánea.
Actualizo este espacio para dejar constancia de estos movimientos. Ahora que, después de casi tres años, empiezo a tener conciencia de todo. Pronto, más.
Este mes he recibido la noticia de que Manuel Borja-Villel, director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, ha sido el encargado de proponer al Ayuntamiento de Castellón la adquisición de TAKE YOUR PICTURE AND GO!, para su colección de Arte Contemporáneo.
Se trata de una pieza de videoarte que surge de una visita al Museo del Louvre en 2019, pocos meses antes del inicio de la pandemia mundial, donde una multitud se apilaba a lo largo de varias plantas para alcanzar La Gioconda (Leonardo da Vinci, 1503-1519).
Conferencia abierta como parte del taller de fotografía «Contar con imágenes. Acciones y recursos para la creación de proyectos fotográficos», impartido por Julián Barón y organizado por el Aula de Fotografía del Servicio de Actividades Socioculturales de la Universitat Jaume I.
Nos servimos de algunos nexos de unión entre la fotografía y el cine para revelar casos en los que, haciendo uso de estrategias narrativas similares, la imagen nos acerca a su significado más emocional, al sueño o a lo inmoral, rompiendo los marcos que, a veces, la/nos limitan.
En la sesión número 16 de Photobook Club Castellón hablábamos sobre sexualidad y sensualidad en el mundo de la fotografía a partir del trabajo de algunxs autorxs.
Vicent Tena nos hablaba de Imogen Cunningham, Bárbara Traver de Mona Kuhn y en mi caso, de Nobuyoshi Araki y Ren Hang. Os dejo el vídeo por aquí abajo, que también podéis ver en youtube pinchando aquí.
Sesión 16 de Photobook Club Castellón: Sensualidad vs Sexualidad (30/10/2020, Menador Espai Cultural de Castellón)
Este año tuve la suerte de participar en Fiebre Photobook Festival, el primer y único Festival de España especializado en el fotolibro, en pie desde el año 2013, como moderadora de una charla junto a Julián Barón y Cayetano Bravo, en la que ambos presentaron sus últimos trabajos.
Debido a la pandemia, este año todas las actividades se han hecho online y en consecuencia, podemos tener acceso a todas las charlas a través de su canal en YouTube. Es maravilloso su esfuerzo, sus ideas y que nos hayan regalado la opción de volver a visualizar todas las actividades siempre que queramos.
El pasado 26 de septiembre impartí una charla sobre estrategias y tendencias narrativas surgidas en los proyectos fotográficos contemporáneos y me llevé una pequeña parte de mi biblioteca de fotolibros para ejemplificar los casos. Fue para la Agrupación Fotográfica Sarthou Carreres de Vila-real, un grupo de personas que me acogieron de una forma maravillosa, que luchan por aprender, por dar a conocer lo que hacen, que es digno de apreciar; a contracorriente del exceso de prejuicios machistas, retrógrados y autárquicos que recaen sobre la mayoría de agrupaciones fotográficas con tanta historia a sus espaldas.
Infinitas gracias a Tony Tirado, su actual presidente, por invitarme a conocerles; y a todas las personas que vinisteis a pasar el sábado conmigo.
En pleno confinamiento provocado por el COVID-19, las personas detrás de la Asociación de Diseñadores y Creativos La Exprimidora —a quienes agradezco mucho que contaran conmigo— me invitaron a participar en una jornada de charlas online bautizadas como Ideas Contagiosas.
Mi propuesta fue la de hablar de fotografía y fotolibros, sobre todo para aquellas que aún andan pez en este mundillo.
Hace unos días, Sara Cano me entrevistó para CastellónPlaza y estuvimos hablando del formato online del Aula Foto Cine Lledó. Pinchando aquí podéis ver la entrevista, por la que le estoy infinitamente agradecida.
Julián Barón y Diego Arregui me invitaron a participar en su proyecto CARPETAS, donde enseño un poco de las entrañas de mis discos duros, con proyectos pendientes y olvidados.
Describen así el proyecto: «Las carpetas son ubicaciones virtuales dentro de la estructura de archivos de la computadora, donde se almacenan diversos tipos de documentos, al mismo tiempo que funcionan como contenedores de memoria para respaldar nuestras ideas, resultados y conexiones. La serie CARPETAS es una invitación a descubrir el proceso de trabajo y enfoque de quienes usan la fotografía, video, sonido o escritura como medio de expresión.». ⠀
Estos días se anunciaba el parón de Formigues Festival, un evento anual realizado en Benicàssim (Castellón) enfocado a «democratizar la diversión, hacerla accesible y posible sin importar la edad del público y extender la cultura musical entre los más pequeños, ampliando su universo sonoro». De forma paralela a la difusión musical, núcleo del festival, Formigues contaba también con diversos talleres en su programación, dedicados a la proyección de otros ámbitos culturales que abría puertas a la experimentación artística.
El año pasado tuve la oportunidad de colaborar con la organización junto a Mario Zamora en un taller en el que llevamos a la práctica un ejercicio de intervención visual con el público infantil, a partir de su trabajo STATE OF MATTER/MATTER OF STATE, obra artística-activista que investiga las relaciones de los elementos naturales con el ser humano.
Un día antes de realizar el taller en Formigues, llevé a cabo el mismo ejercicio con el alumnado —perteneciente a la etapa de Educación Infantil y Primaria— de la asignatura extraescolar Educación Creativa del CEIP Cervantes de Vila-real (Castellón), materia que imparto junto a Laura Casla, de Baobab Oci Creatiu. Con el lenguaje adaptado a su edad, explicamos el trabajo de Mario Zamora a los niños y niñas, a quienes entregamos las imágenes del proyecto para que las reinterpretasen, interviniendo sobre ellas de forma directa con los materiales de los que disponen a diario en el aula. Formaron así, con total libertad, un diálogo entre Mario, las empresas protagonistas del proyecto y ellos mismos. Como resultado nacieron obras con imágenes directas y con un mensaje claro, político y emocional.
Durante la jornada en Formigues Festival realizamos el mismo ejercicio con la diferencia de que, en este caso, estaba presente la figura paterna y/o materna junto a los niños y niñas durante la realización de la actividad. Obtuvimos, en este caso, obras en las quela belleza predomina sobre el discurso.
Sin realizar un estudio científico, resulta tangible la influencia de las personas adultas, responsables de los más pequeños en el ámbito familiar, sobre las propias obras. El por qué, el cómo y el quién, tal vez sea preferible reflexionarlo de forma individual. Quién sabe.
Cuando empecé el taller en torno al fotolibro y la edición de proyectos fotográficos que impartí en Sagunto gracias a la Universitat Jaume I, me topé con que una asociación de fotografía, la de la propia localidad, había colapsado las inscripciones al mismo, generando una larga lista de espera con sus más de ochenta miembros y otras personas interesadas.
Empezamos con una charla seguida de lecturas de porfolios en las que choqué con todos los prejuicios que he ido oyendo desde hace años en torno a las asociaciones de fotografía: incomunicación, solo miembros de edad avanzada, locura por las normas de composición, lucha de egos, una mayoría que rechaza el cambio y un pez que solo muerde la cola de Alfred Stieglitz. Me topé, por contra, con un pequeño movimiento feminista orgulloso de ser una asociación de fotografía con paridad de género, con una minoría dispuesta a la apertura y, sobre todo, a medida que pasaban las horas, con bocas abiertas al darse cuenta de las posibilidades narrativas que se estaban perdiendo.
Al descubrir los trabajos de Robert Frank, de Cristóbal Hara, de Josef Koudelka.., o los de sus vecinos Paco Martí, Jesús Monterde, Julián Barón y Ricardo Cases; Eliseo, de 77 años, se fue en un descanso a su casa para copiar en un pendrive esas fotos que sus compañeros de la asociación rechazan por ser demasiado oscuras o no seguir la norma de los tres tercios, y enseñármelas a escondidas. Cuando le seleccioné las imágenes —impresionantes—, vi caer una lágrima de emoción. «Pensaba que eso estaba mal», me dijo Eliseo en voz baja, para que no le oyesen.
Cuando nos despedimos, los primeros prejuicios habían desaparecido sobre el 90% de los miembros. A partir de ahora, no hablarán solo de «fotografías», sino también de «imágenes».
El pasado 18 de mayo impartí, por tercer año consecutivo, un taller de edición y maquetación de proyectos fotográficos, en torno al mundo del fotolibro, en el marco del Festival de Fotografía Imaginària de Castellón.
Hablamos sobre la evolución del fotolibro desde sus inicios hasta los últimos años y vimos algunas de las estrategias narrativas a las que más se acogen. Tras ello, realizamos una lectura de los proyectos en proceso de las personas asistentes y para finalizar, realizamos ejercicios de maquetación de cada uno de ellos.
Debo destacar que cada año me impresiona más la cantidad de trabajos increíbles que hay guardados en cajones, por motivos que giran, principalmente, alrededor de la inseguridad.
Haremos, por tercer año consecutivo, un recorrido exprés por la evolución del fotolibro y de los proyectos fotográficos —clásicos y experimentales—, y realizaremos un ejercicio práctico de edición y maquetación de imágenes, en el marco de la XVIª edición del Festival de Fotografía Imaginària #EnPrimavera19 de Castelló.
Es recomendable que traigáis fotos impresas (entre 5 y 50), a ser posible en formato de 10×15 o 13×18 cm aproximadamente, en cualquier tipo de papel de acabado mate; teniendo en cuenta que podrán ser deterioradas durante el taller.
No es necesario tener conocimientos previos. No importa que tengáis una maqueta hecha, un fotolibro publicado o que nunca hayáis hecho un curso de fotografía. Importará vuestro punto de vista sobre las imágenes de los demás y la que los demás tengan sobre vuestras propias imágenes.
Fecha y horario Sábado, 18 de mayo; de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas
Lugar Menador Espai Cultural (Plaza Huerto Sogueros, 4; Castelló)
Inscripción gratuita Escribiendo a sasc@uji.es o llamando al 964 728 896, indicando nombre, apellidos, dirección de correo electrónico, teléfono de contacto, número de DNI y título del taller.
Consultas sobre el contenido del taller lidon.fores@gmail.com
Lazzaro feliz (Lazzaro felice, Alice Rohrwacher, 2018)
Alice Rohrwacher dice haber conocido a muchos Lazzaro viajando por su país, personas buenas en esencia y por naturaleza, sin serlo voluntariamente. «Simplemente son así, y esa cualidad les hace quedarse en segundo plano para dejar espacio a los demás y no molestar o hacerse notar. No pueden llamar la atención, ni saben cómo hacerlo. Ellos son los que realizan los trabajos más ingratos de la humanidad, resolviendo los conflictos y ordenando las cosas que otros distraídamente pasan por alto, aunque nadie valore su intervención».
Lazzaro feliz es la fábula de una santidad menor, sin milagros, sin superpoderes, sin efectos especiales. Es la virtud de vivir en este mundo sin pensar mal de nadie y simplemente creer en los seres humanos. Rohrwacher, su directora, usa las aventuras del protagonista para contar, de la forma más amable posible, la tragedia que ha devastado a su país, Italia; el paso de una edad media histórica a una edad media humana: el final de la civilización rural, la migración de los límites de la ciudad de miles de personas que no conocían nada de la modernidad.
La cineasta nos presenta la película rodada en 16 mm, con una textura porosa que se mimetiza con la vida de los personajes. Juega, además, con la temporalidad, haciéndonos creer estar en una década lejana a la realmente presentada, a través de una estructura narrativa de un riesgo admirable, dada en las vanguardias cinematográficas de los años veinte, que se apoya de forma paralela en las fases lunares.
Lazzaro, un joven campesino de excepcional bondad, vive en La Inviolata, una aldea que ha permanecido alejada del mundo y es controlada por la Marquesa Alfonsina de Luna. Allí, la vida de los campesinos no ha cambiado nunca. Todos ellos son explotados y, paradójicamente, todos, a su vez, abusan de la bondad de Lazzaro hasta el verano en el que conoce a Tancredi, el hijo de la Marquesa. Ambos forjan una amistad y entre ellos surge un vínculo que hará viajar a Lazzaro a través del tiempo y le llevará a conocer el mundo moderno.
La historia nos mueve hacia el realismo mágico y, al mismo tiempo, al neorrealismo italiano de Rossellini y Vittorio de Sica, en el que los cineastas rescataron a personas de a pie de su rutina para trasladarlas a la gran pantalla, acto que Rohrwacher rescata en el film de la mano de Adriano Tardiolo, el actor protagonista, que fue seleccionado en un casting de una escuela secundaria pública en Orviento, entre más de mil adolescentes sin haber actuado antes, y de Luca Chikovani, que da vida a Tancredi y que fue seleccionado del fenómeno YouTube.
Muchos libros y películas hablan sobre el destino de los héroes que luchan contra la injusticia, que les hace transformase y querer cambiar el mundo. Nuestro protagonista, sin embargo, no puede cambiarlo y su santidad no puede ser valorada. Tendemos a imaginar a estas personas santas, fuertes y con carisma, capaces de imponerse. Rohrwacher, sin embargo, nos cuenta cómo, tal vez, si un santo apareciese en nuestras vidas hoy día, ni siquiera lo reconoceríamos o quizá nos libraríamos de él sin pensarlo dos veces. Se habla, en Lazzaro feliz, de un tipo de religión basada en la humanidad, no de una religión oficial bien administrada por togas deslumbrantes y reglas semanales.
«A mi alrededor todo el mundo hacía películas habladas, pero yo realizaba siempre películas mudas. ¿Por qué tiene el hombre que buscar el ruido, cuando reina el silencio?», defendía Yasujiro Ozu a mediados de su trayectoria.
A lo largo del presente artículo trataremos de realizar un breve análisis fílmico en el que las características arquitectónicas han sido una parte esencial de la estructura narrativa y estética de las obras cinematográficas, acercándose, aunque a veces cubriéndose de un modo de representación institucional, a la vanguardia fílmica. Lo haremos a partir de dos cineastas aparentemente opuestos: Yasujiro Ozu y Jorge de Oteiza.